domingo, 18 de septiembre de 2016

Describiendo historias: El nombre de la piragua

Paula Perella Sáez
El nombre de la piragua
Género: Romántica (y otros dolores de cabeza)
Saga: No



Sinopsis:

Pelayo y Etna no están en su mejor momento, aunque quizás sea que su momento ya pasó. Pelayo se resiste a pensarlo así y Etna… Etna solo quiere olvidarlo. En estos momentos se halla un poco perdida y no sabe qué hacer; volver a casa o continuar con su trabajo soñado. Gracias a su mejor amiga, Etna conoce a alguien que le enseñará que a veces, los sueños que cumplimos, son muy esclavos y no nos dejan disfrutar del resto de las cosas, que la belleza y la felicidad no es lo que hemos imaginado, sino el ahora, el presente… y para eso hay que tomarse la vida de otra forma.

Resumen:

Etna, nacida en Irlanda, como muchas jóvenes de nuestros días, sueña con trabajar de lo que ha estudiado, sueña tener independencia económica… y ser libre emocionalmente. De niña, su padre desapareció mientras faenaba en el mar,  y no mucho después su madre falleció en un accidente de coche, por lo que pasó la adolescencia con sus tíos, que siempre la trataron como a su propia hija ya que ellos nunca tuvieron descendencia.
Pese al amor recibido, Etna no parece que lo agradezca demasiado; sólo se centra en ella.
Un día, mientras practica su deporte en una playa, piragüismo, conoce a un chico español. Pelayo no es muy guapo precisamente, pero parece tener cierta simpatía que le atrae. Finalmente ella cree que podría tener algo más con él, pero él decide poner unos límites muy claros; quiere libertad por si durante su ausencia hubiera otras oportunidades, otras chicas… ella le dice que perfecto, pero Pelayo no se dará cuenta de su error hasta que vea a Etna liándose con un amigo, Simón.
Desde ese momento el intercambio de reproches, los vacíos, y las experiencias vividas con anterioridad (y posterioridad) harán el resto; los amigos pondrán los puntos sobre las íes, la vida les dará esos famosos avisos que a todos nos da de vez en cuando... y cada uno acabará dándose cuenta de sus errores y de lo que es verdaderamente importante.

Presentación de los personajes:

· Etna, irlandesa criada en Kerry, bióloga marina, 26 años (aunque esto es variable). Independiente, deportista, trabajadora… y egocéntrica, lo cual en muchos aspectos se interpreta como “misteriosa” al no ser demasiado abierta por estar pensando en sí misma.

· Pelayo, trabaja en Jaca como maestro, es delgado y aparentemente apocado, con más genio del que parece. Pese a que el físico no le acompaña, logra conseguir a chicas interesantes y guapas. No se sabe si por influencia de sus amistades, por sus propias creencias o por qué, pero a veces tiene un comportamiento machista con sus parejas o con las que ya no lo son.

· William, atlético y bohemio, mestizo, tímido hasta que logra abrirse. Suele tener mucha paciencia pero no por eso es menos sincero. Tiene muy claras sus ideas y lo que considera básico en la vida. Trabaja en el pueblo ayudando en el pub, arreglando casas, coches… lo que surje, pero lo que a él le gusta es la pintura y la escultura.

Personajes  secundarios:

· Lizzy, amiga de Etna desde que comenzaron en el equipo de piragüismo. Mucho más dulce y amable de lo que pudiera aparentar, pues es algo voluminosa y fuerte. Le gusta la música y quiere abrir una academia artística multidisciplinar.

· Eric, el chico guapo del que todas las del equipo están coladas, ese amor platónico adolescente, ese que ¡al final se enamora de la que menos creíamos!

· León, nuevo amigo de Etna. Lo conoce en una playa; él es socorrista. Nunca sabremos qué tipo de pareja sería la ideal para él.

· Carol, tía carnal de Etna. Paciente y alegre. Deja que Etna decida por sí misma sin anteponer otras cuestiones, como la unidad de la poca familia que queda.

· Paddy, esposo de Carol, tío de Etna. Muy cariñoso, le consiente todo porque ella es su favorita. Es el dueño de un pub en el pueblo.

· Fernando, de Burgos empleado de una fábrica. Conoce a Etna en el Descenso Internacional del Sella, cuando ella tenía 17. Él es mayor que ella, por lo que la cuida y mima hasta que considera que tiene edad como para poder intentar ligar con ella. Está enamorado, pero no le gusta que le utilicen…

· Bosco, amigo de Pelayo, un poco tontorrón, le gustan las payasadas; muecas, gestos, teatralizaciones…

· Jorge, uno de los amigos incondicionales de Pelayo que viven en Huesca. Optimista y simpático, buena persona.

· Mario, también del grupito de Pelayo. Nervioso, activo, poca paciencia… dice las cosas sin pensarlas mucho, pero suele tener razón.

· Daniel, amigo de Pelayo, poco comunicativo pero, cuando abre la boca, suele soltar algún improperio que a veces resulta cómico y otras muchas te dejan pensativo acerca de si los pedagogos, psiquiatras y padres del mundo saben lo que hacen.

· Carmen y Mercé, dos chicas de Tarragona que conocen a Pelayo y sus amigos durante el viaje de interrail por Europa. Una de ellas acabará mudándose a Huesca para poder vivir con su novio.

· Simón, colega de Pelayo y su grupo. Quizás alguna vez fueron buenos amigos, pero se han ido distanciando y finalmente sólo comparten el gusto por salir de fiesta en verano. Cuando quiere puede ser amable y persuasivo, pero por regla general es arrogante y brabucón. Un chulo de discoteca de los de toda la vida.




Abrió los ojos, el sol en la calle ya era demasiado caliente.
¡Vaya! No creía que anoche se lo fuese a pasar tan bien; León era un chico muy majo, alegre y amable. Se le veía buena persona… aunque Etna de esa impresión ya no se fiaba ¡hay tanta gente en el mundo que parecen buenas personas al principio!
Se levantó de la cama y se dirigió a la cocina. En la nevera le quedaban un par de yogures y una lechuga. Cogió los yogures, una cucharilla y se sentó en el sofá del salón. Mientras comía los yogures veía dibujos en la televisión. Se acordó de que tenía el móvil apagado, así que se levantó a por él y lo encendió. Al cabo de unos segundos sonaron varios mensajes:
—¡Joder! Y eso que es sábado —dijo en voz alta mientras miraba quién podría haberle escrito o llamado durante la mañana.
—¡Ay, León! Qué madrugador —eran mensajes de aviso de llamada, así que contestó a las llamadas— ¿Hola? Soy Etna, ¿a qué hora te has levantado?
—Pues me encontré con una amiga de la facultad y… total, que aún no he llegado a casa.
—¡Qué loco! Te invitaría a desayunar, pero como no quieras lechuga y agua…
—¿Lechuga y agua? Mira que sois raros los guiris —se mofó—. Te llamaba para que te volvieras con nosotros, que te fuiste muy pronto y te quería presentar a un amigo con el que congeniarías muy bien.
—No, no… paso de hombres, no me busques novios.
—¡Bah! ¿Qué vas a pasar? Que este chico, si lo vieras, te gustaría —insistió.
—Que no, gracias pero no… necesito depurarme, desintoxicarme. Estoy de ayuno —rió ella—. Que con las sobredosis que he tenido ahora necesito una temporada de sequía.
—Bueno, como quieras —aceptó León—. Mañana te vienes a comer, ¿no?
—No lo sé, tengo que hacerme la maleta. Que me mandan a Dublín, acuérdate.
—Mujer, ¿pero qué te vas a llevar? ¿La casa entera? —se extrañó pensando que Etna exageraba al decir que no tendría nada de tiempo.
—Pues… igual sí, me mandan un par de meses —aclaró con tono de pena, pues acababa de conocer a León y le hubiese gustado conocerle mejor.
Se hizo un silencio.
—De todos modos ya te invito a que vengas a verme cuando puedas, eh —rompió el hielo Etna—. Allí, mientras esté yo no te va a faltar un colchón y un techo.
—Bueno, si te vas por trabajo… ¡porque no será por aburrimiento, que menuda fiestera estás hecha! —bromeó él haciendo referencia a la noche anterior.
—No, desde luego que aburrirme, con los españoles, no me aburro —bromeó ella recordando a toda la gente que había conocido y todos los quebraderos de cabeza causados.
—Y un plato también me pondrás, ¿no? —matizó él.
—Sí, pero vaso ya no —y guiñó un ojo, ¡como si León le viese a través del auricular!
—Chiquilla, que te dejo, que ya no puedo más —dijo León con un bostezo.
—Venga, un beso —y colgaron.
Se levantó del sofá, fregó la cucharilla y empezó a preparar ropa y demás enseres que quería llevarse a Dublín. Se paró a pensar, y suspiró. Cada vez le daban más pereza este tipo de viajes, estaban dejando de ser tan emocionantes.
El resto lo metería en cajas, luego lo llevaría al trastero, donde guardaba sus pertenencias cuando se iba de viaje sin saber cuándo volvería, de este modo solo tenía que pagar alquiler de trastero y no de apartamento.
¿Y qué hacía con la piragua? ¿Se arriesgaba a enviarla por mensajería aunque le costase un riñón o la abandonaba en Huelva? Su querido kayak Leprechaun, el mejor regalo que le hicieron nunca.
Se le empañaron los ojos.
—¡A Leprechaun me lo llevo! ¡No se le abandona NUNCA! —dijo con melancolía y rabia mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos como si en vez de lágrimas limpiara algo sucio que le había caído a la cara.
Leprechaun… así le llamaban sus padres de pequeña, «duende».
Su padre no estaba mucho por casa. Era un hombre curtido por el mar, el frío y el sol. Era pescador, y cuando volvía a casa olía todo a mar. Él le enseñaba los nombres de los animales del mar, los nombres de los acantilados y ensenadas, le enseñó lo básico de las costas para poder navegar sin miedo… y Etna nunca tenía miedo en el mar.
Una noche Etna se despertó, tenía diez años. Su madre estaba levantada con una bata puesta en el salón hablando con un agente de policía. Recuerda que su madre no lloró delante de ella ni delante del guardia, pero le temblaba la voz a veces. Etna escuchaba al lado de la puerta y oyó lo que dijo el hombre. Ya no se acuerda de las palabras exactas, solo que significaban que su padre no volvería porque llovía mucho, había una fuerte tormenta y era peligroso salir en su búsqueda.
¡Imposible! Su padre sabía moverse con altas olas y sin ellas, sabía dónde había rocas ocultas, sabía nadar, sabía… Pero nunca volvió. Su padre ahora descansaba en el mar.
Cuando Etna aprendió a remar aprendió a estar en paz, comprendió que así estaba con su padre. Pese a todo, seguía fascinándole el mar, no le tenía miedo.”


Otras novelas publicadas: Saga “L   unar de media luna”, publicadas hasta la fecha “Lunar de media luna” (1) y “Viaje a Norrköping” (2), pendiente del tercer y último libro…

Dónde comprarlo: Amazon (on line, formato Kindle y papel) y Taj Mahal Cómics (Zaragoza y web, formato papel)



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